Dr. Jorge A. Traverso


 
El homeópata frente a pacientes en tratamiento "psi"

Resumen:
En el presente escrito se intentan transmitir las posibles dificultades con las que puede encontrarse el homeópata con relación al efecto que percibe en posteriores consultas cuando, a pesar de estar relativamente seguro en cuanto a la prescripción del "simillimum", no observa algunos resultados esperables en pacientes que están simultáneamente en algún tipo de tratamiento "psi".
Se diferencian los efectos de cualquier tratamiento que responda a las características de la psicoterapia y la conducta a seguir, de la estrategia a adoptar en un paciente que está en psicoanálisis, ya que los mecanismos de acción de estos actúan en lugares diferentes.
Se intenta comunicar un método simple con el que el homeópata pueda establecer en el interrogatorio, qué tipo de tratamiento está siguiendo el paciente para poder ubicarse y actuar en consecuencia.

The homeopath with patients under "psi" treatment

Dr. Jorge A. Traverso
M. D.

The purpose of this paper is to point out the possible difficulties the homeopath may encounter with respect to the effect observed in subsequent visits, when despite being relatively sure as regards the prescription, he fafis to see the expected resuits, in patients who are at the same time under some kind of "psi" treatment.

The effects of any psycoth e rape uti cal method and the strategy to be used, are different from the one which should be followed with a patient who is undergoing psychoanalysis, since the action mechanismis of the later act in different places.

This paper tries to transmit a simple method through which the homepath can establish, when asking the introductory questions, what type of treatment the patient is undergoing, in order to act accordingly.

Motivó el presente trabajo el interrogante de plantearme si en los pacientes que son entrevistados por primera vez, y en los que surge que están transitando alguno de los diferentes tipos de tratamientos "psi" que hay en la actualidad, no se presentan dificultades u obstáculos en el tratamiento homeopático, interrogante sostenido por algunos elementos que se encuentran en la bibliografía.
Además, considero de utilidad que el homeópata pueda hacer a grandes rasgos, un distingo entre dos formas de tratamiento "psi" puesto que creo que el profesional se enfrentará en un caso con un mecanismo de supresión y en otro con la competencia energética que dificulta la constitución de la enfermedad artificial.
En la Primera consulta, y por lo que se observa en diferentes cátedras de Ia Asociación, el entrevistador sortea fácilmente la dificultad que presentan respuestas muy "elaboradas" por el paciente, proponiéndole que exprese qué sintió ante determinado hecho, espontáneamente, sin tamizarlo a través de lo que pensó o elaboró posteriormente en algún tratamiento, cuando el profesional está tratando de ubicar síntomas mentales del área de la emotividad, o afectividad.
Aquí, creo que sería beneficioso que el mismo pudiera discriminar el tipo de tratamiento que hace el paciente.

Psicoterapia

Se puede detectar bajo este tipo de tratamientos, a aquellos pacientes que hablan de ellos refiriéndose a, por ejemplo: "lo elaboré", "lo asumí", "Io vimos en el análisis", "el analista me dijo que hiciera tal cosa", que interpretan permanentemente situaciones propias o ajenas, dándole al médico la resultante racional de sus elucubraciones.
Otra forma de saberlo es si preguntando qué tipo de tratamiento hacen, hablan de terapia grupal, o conductista, o ensueño dirigido, o entrevistas frente a frente, etc.; (cuidado, que pueden decir que hacen diván desde mucho tiempo atrás, con un psicoanalista, pero si se expresan como se expone en el párrafo anterior, se puede pensar en psicoterapia).
Si se quiere modalizar al extremo, si el paciente refiere que hizo psicoanálisis en Estados Unidos, se lo puede considerar psicoterapia, puesto que el marco referencial de los analistas estadounidenses es la psicología del yo.
Y bien, ¿qué valor tiene saber estos datos para el homeópata?
Por principio, que toda técnica usada por la psicoterapia, se basa en la sugestión, aunque reniegue de ella, y ya Freud cuando abandona la hipnosis como método curativo, lo hace por la sugestión que implica; (suprime síntomas).
El valor de tomar esto en cuenta, también lo encontramos en el comentario que hace Vijnovsky al párrafo 203 de Hahnemann, cuando refiriéndose a la supresión de emociones o tensiones emocionales, acota que la supresión de estos síntomas, hecha por medicamentos alopáticos o "con una psicoterapia o psicoanálisis incorrectos" traerá verdaderos desastres psíquicos (1).

En consecuencia, considero que si el homeópata se encuentra ante una situación de este tipo, está autorizado a actuar de la misma manera en que lo hace cuando enfrenta a una supresión medicamentosa alopática, y así como indica a veces al paciente que no use una determinada pomada, o no ingiera corticoides, podría llegar a aconsejar que suspenda por unos meses un tratamiento psicoterapéutico, hasta tanto pueda evaluar los efectos del simillimum administrado.

Psicoanálisis

Aquí se presenta una problemática totalmente distinta.
Por principio, un paciente que está en un buen análisis, tal vez refiera incidentalmente que se analiza, pero no hablará mucho de ello ni dirá cosas como veíamos en el capítulo anterior, puesto que en la sesión se trabaja con palabras, uniéndolas o separándolas, tendiendo a la construcción de la fantasmática del analizante, y justamente un paciente que sale de una sesión casi ni podría expresar de que se habló, ya que responde a una lógica interna que no tiene que ver con la lógica cotidiana.
Entonces, ¿dónde estaría la dificultad?
Yo la ubicaría en lo que podría llamarse interferencia por competencia energética entre el tratamiento homeopático y el psicoanalítico.
Para desarrollarlo, tomemos los conceptos de fuerza vital, de inconciente, y de enfermedad artificial.
En el P.9, Hahnemann plantea a la energía vital como algo inmaterial; soberana, que es a su vez armonizadora, dinámica, que no se puede decir que sea la mente y por lo que vemos a lo largo del Organón, la conceptúa como automática (o ciega) en cuanto a los mecanismos que pone en juego en la curación.
Freud en 1915 (2), plantea en el artículo sobre Lo Inconciente, que el núcleo del mismo consiste en agencias representantes de pulsión que quieren descargar su investidura, (energía), y las llama mociones de deseo.
Puntualiza que en ese sistema no existe negación, (pueden coexistir dos mociones contrapuestas), no existe la duda ni la certeza, estos procesos inconcientes son atemporales, (no se modifican por el paso del tiempo), no hay miramiento por la realidad exterior, que se sustituye por la realidad psíquica, que es un interjuego de energías, y no se puede decir que esté en la mente.
Asimismo, así como Hahnemann habla de la psora transmitida a través de miles de generaciones, Freud lo expresa como la atemporalidad del Inconciente y este le permite a Lacan (3) hablar de que el Inconciente viene de afuera; (él lo llama el gran Otro, que son la ley y la cultura).

Enfermedad Artificial

En la homeopatía, Hahnemann se basa en la ley natural de la semejanza, cuando enuncia en el P.26 que una afección dinámica más débil es extinguida por una enfermedad artificial (más fuerte), medicamentosa, siempre que esta última sea semejante en sus manifestaciones.
De lo que antecede, vemos que el método terapéutico se basa en la creación y manejo de una enfermedad artificial, inducida y controlada por el médico.
En el psicoanálisis, Freud ha planteado (4 ? 5) el fenómeno de la transferencia como la situación artificial creada dentro de 1 a sesión analítica en el vínculo entre analista y paciente, y que deberá ser sostenida durante toda la cura, pues solamente en esa enfermedad artificial deberán tramitarse todos los elementos de la neurosis que afectan al paciente.
Como vemos, tanto en el tratamiento homeopático como en el psicoanalítico
lo que se pone en juego son efectos de energía.
Creo que estos elementos pueden sostener una respuesta que da Vijnovsky (6), cuando escribe que piensa que "la homeopatía, tanto como la alopatía, la psicología y el psicoanálisis no deben ser nunca hechas simultáneamente."
Es evidente que para la evolución de¡ paciente, es difícil medir el cambio de los síntomas, sobre todo si la probable interferencia es energética.

Comentario

Considero que cuando el homeópata está frente a un paciente en análisis, debe tenerlo en cuenta al medir en consultas posteriores el efecto M remedio administrado, si es que encuentra síntomas que no remiten en la medida esperada.
Es interesante aclarar que en estos casos no se podría actuar de la misma forma que cuando en el caso de la psicoterapia hablábamos de supresión, y de manejarla con la misma indicación que a cualquier otra.
Aquí, aunque el homeópata aconsejara suspender el análisis por un tiempo, y el paciente lo cumpliera, igualmente seguiría funcionando el fenómeno transferencial, (ya Freud se enfrentó a ello cuando al comienzo de su obra quería finalizar los tratamientos), con lo cual no mejoraría el efecto alcanzado ya por el simillimum.
Tal vez, entrando en la especulación teórica, habría que evaluar si es posible que ante un determinado síntoma que no remite con el medicamento constitucional, se lo puede enfocar como local y administrar el remedio acorde a tal, que sortee el obstáculo a través de un camino colateral.
Hay una tercera posibilidad de desarrollo en esta problemática, y que es cuando el homeópata aconseja a un paciente un tratamiento psicoanalítico o el analista un tratamiento homeopático, en simultaneidad.
En las dos alternativas considero que disminuye el obstáculo, puesto que el paciente se siente unido transferencialmente al segundo profesional a través del primero.
Además, si el homeópata ya trató en varias consultas al paciente previo a la derivación, tiene más elementos de juicio en cuanto a la respuesta a la medicación.
Igualmente, creo que siempre se mantiene un cierto desequilibrio energético transferencial a favor del profesional que derivó al enfermo.
En el caso inverso, que el analista haga la derivación, viene a mi memoria un caso personal, en que a un paciente en tratamiento desde hace varios años, en sus primeras sesiones era tal su nivel de ansiedad que era casi imposible seguir su discurso.
Aprovechando su pregunta de si era necesario que otro médico lo viera para medicarlo, lo derivé a un homeópata.
El cambio fue manifiesto y su discurso fue a partir de allí más articulado y posible de escuchar e intervenir (7).
Con todo, no sé si se habrá logrado lo que se llama homeopaticidad del enfermo, porque cada tanto, cuando siente algún síntoma, funcional que atribuye a lo orgánico, dice que tendría que ir a un médico para que le "recete algo", y recién ante la pregunta directa, cae en cuenta que ve al homeópata trimestralmente, y que éste le da medicación.
Esto me hace pensar que se mantiene el pequeño desequilibrio provocado por la transferencia al análisis al que me refería en un párrafo anterior.

 

Bibliografía
1 ? Vijnovsky, B: Traducción y Comentarios del Organón de Hahnemann
Pág. 283 ? Año 1983 Tall. Gráf. Zlotopioro
2 ? Freud, S.: Lo Inconciente (1915)
Obras Completas
T. XIV pág. 153 ? Amorrortu Editores
3 ? Lacan, J.: El deseo y su interpretación ? Vi Seminario dictado en París
1958/59 ? No publicado
4 ? Freud, S.: Sobre la dinámica de la transferencia (1912)
Obras Completas
T XI 1 ? pág. 93 ? Amorrortu Editores
5 ? Freud, S.: Puntualizaciones sobre el amor de transferencia (1914)
Obras Completas
T XII pág. 159 ? Amorrortu Editores
6 ? Vijnovsky, B.: Aclarando dudas
pág. 157 ? Año 1988 ? Alan Centro Gráfico
7 ? Traverso, J. A.: De la voz a la Fantasmagoría
1 Jornada de Cartel en Extensión
pág. 39 ? Año 1991 ? Edit. D.F. Esc. de Psa.

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