Dr. Jorge A. Traverso


Estrategia para el tratamiento de pacientes psicóticos

Resumen:

Se plantea una forma de tratamiento estipulando el criterio de elección de los remedios y el fundamento de las  formas farmacéuticas utilizadas sumadas a la interacción con los familiares que pueden responsabilizarse de observar las variables que van surgiendo para ir comunicándolas y facilitar la evaluación de los efectos de la medicación administrada.

 

Abstract:
"In this work a treatment is presented, defining criteria for medication selection, based on the interaction between medication and
how relatives observe and report the evolution of related variables.
This close interaction helps the evaluation of the treatment's effects"

 

 

Ante la frecuencia cada vez mayor de demanda de tratamiento por pacientes o familiares que traen a los mismos a la consulta siendo portadores de patologías mentales, a lo largo de los años he ido modificando la estrategia de abordaje de los mismos de acuerdo con las respuestas al tratamiento homeopático, considerando la gran variabilidad de las mismas y la necesidad de tener en muchos casos la comunicación permanente con algún familiar que vaya transmitiendo sus observaciones.

Objetivaré estas modificaciones exponiéndolas a través de observaciones empíricas sobre algún detalle de historiales de extensa evolución y advirtiendo que los dos primeros de ellos fueron   publicados desde otra perspectiva años atrás.

 

Del primero sólo quiero enfatizar que los síntomas generales que desaparecían o se atenuaban no reaparecían, pero sí los mentales que no correspondían a los que se pueden considerar como locales por estar vinculados estrechamente (par.215) a la enfermedad mental en sí.

Los mentales homeopáticos reaparecían rápidamente como si la reactivación de la energía vital que se despertaba como reacción a la dinamización administrada se “consumiera” rápidamente.

 

Esto  que Hanemann lo esbozaba en el parágrafo 220 como alternancia y en el 221 como exacerbación. Tal vez había que dar el remedio para el estado agudo y luego de un tiempo de observación  el de base.

 

 

En otro paciente esquizofrénico que afortunadamente nunca había tomado medicación alopática y que por su discurso casi impedía tomar síntomas, sólo después de concurrir a la 5ª consulta con un familiar se extrajeron dos síntomas que tenía desde la infancia: temor cruzando la calle y temor constante de todo.

Su mejoría con Hydrocianic Acidum fue que por primera vez se había planteado la diferencia sexual entre hombre y mujer a los 40 años de edad.

En este paciente, en otros momentos el remedio no hacía efecto y resultó no conveniente administrarlo en plus. Tenía efecto la medicación como microdosis y luego tabletas inertes para darle noción de tiempo pero era difícil sin parientes que informaran resultados.

De esos años en que se vieron más pacientes con estos padeceres se fueron moldeando dos ideas:

Una era la percepción del buen efecto de un remedio pero sin carácter duradero; otra la de no usar el método plus si el paciente es el responsable de administrarlo.

 

A través de  pacientes que revisten otras características, las de ser adolescentes o niños en que los familiares son los observadores de la evolución y que administran el remedio me hicieron surgir otros cuestionamientos.

En un paciente que atiendo desde los tres años, el hecho de ser adoptado a esa edad impide notablemente conocer detalles biopatográficos y miasmáticos del entorno familiar (por ejemplo, el padre actual dice que suponen con su esposa por informes solo verbales de la institución en donde recogieron ellos al niño,  que era objeto de tremendas palizas por parte de su familia originaria).

Luego de tratarlo varios años, a partir de los nueve años lo que parecían a veces caprichos o insultos empiezan a manifestarse como incontenibles ataques de ira luego de una amenaza de secuestro al padre, en una ciudad pequeña donde habían ido a residir y una mudanza posterior (que lo agravó).

Simultáneamente con un tratamiento psicológico que desafortunadamente hizo también derivación a psiquiatría donde lo medicaron con Risperidona, comencé a prescribir remedios que cubrieran los síntomas más manifiestos del brote (Parágrafo 222). Después de apaciguar el problema mental agudo, por los síntomas y características remanentes se llegaría al simillimum si fuera posible.

Allí descubrí que no convenía administrarlos permanentemente, sea dosis activa en plus o inerte, porque la madre se confiaba en que estaba tomando algo y tardaba varios días en consultar cambios de conducta.

A pesar de la resistencia materna (es una paciente Phosphorus que se sentía más segura así) comencé a indicar un papel  y luego observación para llamar al menor cambio.

Al establecerse los llamados más frecuentes, ella descubrió que los viernes el niño se agravaba y esto permitió que luego de algunas veces que el remedio agudo de ese momento solo perduraba una semana, al administrar uno que cubría la periodicidad semanal no necesitaba otra dosis hasta cuatro o cinco semanas después.

A veces sólo dormido podía darle el remedio. Esto llevó entonces a pensar en el papel como forma farmacéutica y a incentivar el contacto telefónico hasta la actualidad.

A la otra paciente de 16 años adoptada, la trae a la consulta la madre en 2005 luego de tres internaciones a partir de los 14 años diagnosticada como trastorno bipolar  y en el momento de la consulta tratada con Risperidona y Carbamacepina (Tegretol), con la facies “estupidizada por las drogas” como dice la madre.

En este caso se indicó un remedio y tener dos papeles de otro.

La madre impulsivamente le sacó todos los otros remedios a pesar de que de entrada siempre indico que se sigan manteniendo hasta ver efectos.

Esa actitud materna me ayudó, a pesar mío, a observar la evolución que imprimía el remedio homeopático, dudando en simultaneidad si el surgimiento de síntomas era producido por la eliminación brusca de los supresores.

Necesitó a las tres semanas un papel por lascivia, delirio de querer estar desnuda y obscenidad exageradas con insultos; a pesar de ello los familiares decían que había cambiado la vida en la casa para mejor en un cien por ciento, pero había que esperar.

El episodio de lascivia e insultos había sido por celos porque a la hermana le habían preparado una ensalada (que igualmente ella no quería).

Otra vez en un restaurante se pinchaba con el tenedor los brazos; el padre percibe el trasfondo y le dice que la hermana no va estar en una fiesta de ella; se calmó y comió.

Según la madre todo es el No permanente. La paciente acusa a la madre de que la trata de gorda. Tuvo que tomar un papel el 3 de noviembre y otro el 10 de noviembre. Por la periodicidad cada siete días se indica Sulphur y el efecto duró hasta el 27 de diciembre en que por un episodio de celos hacia la hermana que comió algo distinto, insultó a la madre cediendo el cuadro con Hyosciamus .

El 1º de enero de 2006 menstruación con gran irritabilidad previa (ahí surge que este síntoma estuvo siempre pero  van apareciendo en el relato de la madre poco a poco) puesto que las consultas parecían batallas campales.

Solo habla de comprar desde 10 días antes de menstruar, el carácter cambia y se pone peleadora.

La madre dice que dio un vuelco total y que ha dejado de ser maníaca.

Un día se enojó porque a pesar de tener seis pares de zapatillas y la hermana uno, al decirle la madre que iba a comprar otro a la hermana hubo una pelea en un restaurante y por sus insultos  creían los otros comensales que estaba drogada.

En julio de 2006 por primera vez surge la apreciación de la madre que la paciente en realidad parece que busca hacer pelear a todos, “que mete púa”.

Recién allí, tomando pícaro (travieso) y pérfido queda definido su remedio de base.

Para octubre la referencia es que  le hizo “bárbaro”. Efectivamente en esos dos meses casi no hubo llamados por urgencias.

En enero de 2007 con la misma medicación sigue mejorando y sigue así en consultas de julio y diciembre. Había comenzado ese año el CBC y reconoce que es susceptible.

La paciente acusa a la madre de que busca provocar los celos.

Recién en enero de 2008 entra la paciente sola al consultorio y por primera vez dijo que quería venir; todas las anteriores transcurrían en una pelea entre madre e hija y ésta no hablaba porque decía “ella me quiso traer”.

Pensando en estos desarrollos se puede plantear que hay un remedio de base que si se toma bien la historia en la primera entrevista podría surgir, como si fuera simplemente la experiencia del homeópata la determinante absoluta.

Pero está el otro polo de la toma del caso: el paciente, que en estos casos muchas veces al principio no puede colaborar más allá de su posible deseo y el acompañante, que cuando trae a un adolescente viene muy abrumado por estos brotes que surgen en esa etapa, agregando que también muchas veces es oscilante en su relato por sus propios padeceres psíquicos.

Se debe agregar que en las familias donde surgen estos casos todos los días pasan cosas que pueden desestabilizar la situación, en general por pequeñeces, por lo que además de solicitar que llamen ante cualquier variación empecé a ver que tal vez de entrada convenía agrupar síntomas peculiares en el conjunto en que aparecen en una crisis, porque en el relato aparecen todos, pero es un relato entrecortado a veces por las discusiones o contraposiciones que surgen en la misma entrevista, el grado de alteración que aparece en los consultantes y porque es un miasma syphilitico con un grado de “locura celular” en que lo destructivo está presente y por qué no desintegrado en distintos focos según el tipo de delirio que más actúa en ese momento. Nos vuelve a recordar el parágrafo 222 en cuanto a apaciguar el problema agudo y por las características remanentes llegar al simillimum.

Hay que poder escuchar el delirio y no suprimirlo con los antipsicóticos para poder actuar. Pero nos encontramos con pacientes que ya vienen muy medicados y no nos permiten ver todo el cuadro.

Intentamos ver el antes de la enfermedad y su desencadenamiento para ir construyendo todo el cuadro sintomático.

Agrupamos los síntomas propios de la enfermedad  considerándolos locales y tal vez de focos diferentes.

Agrupados los síntomas de la manera descripta anteriormente indico comprar cuatro papeles de  dos remedios que correspondan a cada conjunto sintomático  que aparece en las distintas “pousses”. No olvidemos que tendremos en un mes varias crisis posibles a resolver telefónicamente.

Se elige el remedio de lo predominante en ese momento para que  tome un papel.

A lo mejor las reagudizaciones corresponden siempre al mismo grupo de síntomas por aquello del consumo rápido de la reacción de curación e indico el mismo. Pero otras veces el punto débil es otro y tenemos que poder, sobre todo de noche, indicar algo de lo que ya tienen en la familia.

Teniendo esto como referencia, en una nueva paciente de 20 años que trae su madre apliqué ese esquema.

Hacía cinco meses que la medicaban con Serpindol (Sedolect) y Clonazepan (Rivotril) luego de una internación psiquiátrica donde le administraron Sodio Divalproato (Valcote) y Clonazepan. Le habían diagnosticado Trastorno Bipolar.

Según la paciente había sufrido un abuso sexual (violación) por un novio a los 17 años, que calló durante un año, al cabo del cual tuvo un intento de suicidio que motivó la internación durante un mes.

Refiere que ha sido siempre celosa hasta enfermar por ello (tanto por una amiga como por el antiguo novio) y que de toda la vida tuvo terror a las agujas.

Con los deseos de comida parece que hay un antes y un después pero no es claro.

La madre aporta que desde siempre era irritable todo el día, que de chica golpeaba al padre poniéndosele la cara “roja roja” y se golpeaba la cabeza contra la pared.

 

Tomando sólo tres síntomas, Trastornos por celos, Temor a las puntas y Golpea la cabeza contra la pared, se indicó Apis 10 M un papel y tener otros tres más cuatro de Belladona y T.K.

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En un mes hubo que indicar 2 papeles de Belladona y dos de Apis por distintos episodios.

En la consulta posterior dice que últimamente se siente más animada.

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Durante el mes siguiente llaman luego de un episodio en que por un “berrinche de la madre”, la paciente tomó varios remedios psiquiátricos juntos y la internaron dos días en que le hicieron un lavaje de estómago.

Allí surgió que una vez se cortó las muñecas y  viejos pensamientos suicidas no relatados anteriormente.

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En abril me llama  telefónicamente, me dice que el ex novio la insultó por teléfono y que le dé algo porque se siente mal.

Comienzo a decirle que es normal que se sienta mal por el episodio y me corta.

Luego la madre me cuenta que llamó enseguida al psiquiatra, que le dio algo.

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Su capricho la pierde, fruto de una labilidad emocional muy frágil.

La complejidad del tratamiento en estos casos se acentúa por el ritmo de vida que se lleva.

Estos padres, como trabajan todo el día y ya hubo un episodio de toma de antipsicóticos por el intento de suicidio que motivó la última internación, los guardan con candado y se los dan todos juntos a la noche, o sea que ni siquiera pueden respetar los ritmos de una medicación alopática.

Aquí también vemos la ventaja de la medicación homeopática que no expone a estos peligros.

Se debe realizar un trabajo multidisciplinario y mantener comunicación permanente por las variaciones que surgen.

En la consulta de junio había bajado el Rivotril a 0,5 (medio comprimido) y el Sedolect a 4 mg .

Pudo hablar de la clínica donde estuvo.

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Ahora si se enoja no habla. Antes tiraba cosas, “una sola vez me hice arañazos con un compás”. Cuenta que come sin parar.

Luego pudo llamar dos veces por teléfono. Una por falta de ganas de estudiar y otra porque comió mucho sin detenerse (de 15 papas que hizo, comió 11).

Pudo escuchar en ambos casos mis explicaciones sobre el ir tolerando el proceso, esperar antes de tener que tomar otra dosis del remedio y por lo menos no me cortó ni llamó a otro para que le diera algo.

Como corolario considero que la dirección de la cura debe apoyarse en los parámetros esbozados anteriormente.

1.- Dosis únicas más seguidas pero no programadas, sino a partir de síntomas que eclosionan.

2.- El papel como la forma farmacéutica más simple de administrar.

3.- No usar medicación inerte ni en forma plus continuadamente, para mantener la atención de los acompañantes responsables del cuidado del paciente.

4.- Considerar si es posible los tres o cuatro síntomas que aparecen como un grupo íntimamente unido en un brote  que en la primera consulta son relatados como independientes  recetando un remedio para comenzar con un papel,  dos o tres papeles mas del mismo remedio y de otro que esté también muy cercano a los síntomas agudos o a síntomas de toda la vida para tener a mano en una posible crisis.

5.- Estimular la consulta telefónica permanente ante cualquier variación o si comienza lo que consideraremos como un brote de síntomas agudos.

Actualmente también identifico quién será el responsable establecido del núcleo familiar para que un día por semana me hable y me cuente los acontecimientos aunque no haya sucedido nada llamativo.

6.- Ver al paciente una vez por mes durante el primer año o hasta establecer el remedio de base e interactuar con otras disciplinas, sobre todo psicoterapéuticas.

 

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