Dr. Jorge A. Traverso


MODIFICACIONES en la ESTRATEGIA PARA

EL TRATAMIENTO DE PACIENTES PSICÓTICOS

Resumen:

Configurando una línea conceptual que atraviesa los parágrafos del Organón que parte  en el 210 y concluye en el 230, se enfatizan conceptos esbozados en el Congreso anterior de la Famha y se modifican otros en aras de una dirección de la cura afín a las necesidades del paciente y mas ligada a la interacción con otras disciplinas psicoterapéuticas indispensables en el seguimiento del caso.

 

Abstract:

Configuring a conceptual line that runs through the paragraphs of the Organon starting  in 210 and ending in 230, we emphasize the concepts outlined in

Famha previous Congress, and we amend others in the interests of healing according to the patient needs and more closely linked to the interaction with

psychotherapeutic disciplines essential in monitoring the case.

Desde el parágrafo 210 Hahnemann establece una dualidad entre las llamadas enfermedades mentales y anímicas.

Confirma el estado anímico del enfermo como uno de los síntomas más importantes y esenciales  decisivo en la elección del remedio.

En el 212 reafirma la modificación del estado de ánimo y mental de la persona sana por el medicamento (Patogenesia) y luego en el 213 repite que en la enfermedad aguda hay que tener en cuenta los síntomas de las alteraciones mentales y del ánimo.

Por eso descree del Aconitum en alguien tranquilo y relajado, de Nux Vómica en un flemático, de Pulsatilla en un carácter alegre feliz y testarudo o de Ignatia en un estado de ánimo inalterable.

El 214 plantea curar las enfermedades mentales y del ánimo del mismo modo que las otras.

En la enfermedad física donde los síntomas corporales disminuyen, la desarmonía mental que le es propia se acrecienta como enfermedad parcial más llamativa y casi como una dolencia localizada en los sutiles órganos mentales y del ánimo, invisibles a nuestra percepción.

En el 216 delinea cómo una enfermedad grave (neumonía o puerperio febril), aumenta el síntoma anímico transformándose en una demencia, desapareciendo los síntomas físicos que aparentemente dejan de amenazar la vida.

Considero que esto es lo que a  veces  se llama mejoría física antes de la muerte y en otras como salvación a través de la demencia (?).

El 219 refiere que a veces las huellas de los síntomas físicos anteriores se presentan cuando hay un intervalo lúcido de la enfermedad mental.

En la aclaración del parágrafo 220 se define la diferencia entre mente y ánimo: observados por allegados o el médico, se presentan alternados (por ejemplo: a varios días de demencia delirante o ira siguen varios días de silenciosa tristeza, etc.).

En el 221 define el estallido de una demencia o un delirio (causada por un susto, un disgusto, el alcohol, etc.) y establece usar medicamentos probados (Aconitum, Belladona, Stramonium, Hyosciamus, Mercurius, etc.).

El 222 aclara que la enfermedad mental pocas veces remite por sí misma con los medicamentos apsóricos nombrados anteriormente (volviendo la enfermedad interna nuevamente a los órganos físicos). La aclaración está donde marca, tal vez, la necesidad de un tratamiento miasmático antisifilítico.

En el 224 diferencia las neurosis de las psicosis a través del efecto que produce una exhortación comprensible, amigable y bien intencionada que indicaría a las primeras en contraposición con el rechazo total que provoca en las segundas.

El 225 separa las enfermedades anímicas que no surgieron luego de enfermedades físicas sino a través de lo que llamamos trastornos por:

preocupaciones, ofensas, enojos, injurias frecuentes y grandes motivos de temores y miedos que recién a posteriori echarán a perder la salud física.

De éstas, marca en el 226 la mejora por remedios psíquicos, consejos, y argumentos racionales.

Insiste en el parágrafo 227 en el tratamiento antipsórico o antisifilítico para que haya una  remisión total de la enfermedad.

Luego fija la atención en el comportamiento de familiares y del propio médico y como afecta a los pacientes la burla y el engaño.

Como corolario es a los maníacos y a los melancólicos a los que indica internar.

Otra de sus indicaciones es que sólo las pequeñas dosis son necesarias para grandes cambios.

 

Para mostrar una parte de los conceptos diagramados magistralmente a principios del siglo XIX expongo un caso clínico que en su individualidad resume muchos elementos que surgen también en otras historias del mismo tenor.

Se trata de una paciente de cincuenta y un años de edad, soltera.

Hace unos años fue declarada judicialmente psicótica y nombraron a su hermana como curadora.

La familia vive en un terreno de suficientes dimensiones como para haber hecho tres casas (la hermana es arquitecta).

Adelante vive la madre en el departamento de arriba y abajo la hermana con su marido e hijo.

La paciente tiene su departamento atrás, comunicado con los anteriores.

La primera consulta fue con ella y la hermana.

Dicen que se enfermó a los quince años en el secundario con bulimia y anorexia por anfetaminas pero aparentemente a los cinco años había hecho un gran retraso en su desarrollo anímico y conductual con el nacimiento del hermano.

No sabríamos afirmar si en aquel momento fue un cuadro de trastornos por celos o de insanía por celos.

Su hermana manifiesta que en algunos períodos de su vida fue tratada homeopáticamente por dos buenos prescriptores. El primero la había medicado con Lycopodium y  la segunda vez fue tratada con Belladona. Ignoramos dinamizaciones y tiempos de tratamiento puesto que aparentemente, la primera vez fue a los 15 años y rechazó el tratamiento porque no la hacía adelgazar y la segunda, también asistió y se retiró del mismo por su cuenta.

En esta primera consulta la paciente hablaba constantemente y caminaba por el consultorio. Decía que la hermana le robaba los novios.

Se indignaba fácilmente con lo que hablabamos y en ese momento no se administra medicación.

A los cinco días se efectúa una nueva entrevista solamente con la hermana y la madre. Aportan que de chiquita y a los dieciocho años, por periodos, oía voces.

No pudo entrar a la facultad por los exámenes que reprobó pero los vivió como un desprecio hacia ella.

Sí, hizo el profesorado en matemáticas. Trabajó en un colegio por años y también dando clases particulares.

Hace cuatro años se desencadenó un brote psicótico. Aparentemente el facilitador fue que en un colectivo, al querer poner las monedas algo hizo mal y se sintió maltratada y humillada por la forma en la que el chofer, con su tono de voz y por lo que le dijo, supuestamente la despreció.

Fue tan grave que la internaron en el Moyano por esa crisis psicótica.

En el momento de la consulta tomaba siete remedios: Haloperidol, Artane, Valcote, Nozinan, Rivotril, Olanzapina y Ampliactil más T4.

Se indica Staphisagria: 2 papeles y tener dos más en reserva; así como papeles de Lachesis y Hyosciamus, según el esquema del trabajo presentado hace dos años en el Congreso de 2008.

A los dos meses tomaba cuatro antipsicóticos y T4.

En ese momento ya pude determinar que la hermana cumplía a conciencia con su cuidado, llamando dos o tres veces por semana para avisar los cambios que se producían.

Decidí que el remedio que predominara en el momento se lo daría en plus y los dos para urgencias en papeles como reserva.

Fue vista nuevamente a los tres meses pero ya habíamos descubierto un mes atrás que en las variaciones o crisis funcionaba muy bien el Hyosciamus.

Al mismo tiempo surgió un síntoma al que yo llamaría del ánimo y no del estado mental: ocupación mejora. (Da clases particulares de matemáticas. Tanto la madre como la hermana afirman que dando clases se transforma totalmente hacia la normalidad: esto a lo largo del tiempo siempre lo reinterrogo y es la misma respuesta.)

Además, los alumnos no se van ni marcan alguna conducta extraña en ella, que salvo en ese campo, se manifiesta por doquier.

Llamativamente en el repertorio, no figuran ninguno de los tres remedios que cubren más todo el despliegue sintomático. Esto hace pensar: cuanto tiempo habrá que esperar para una remisión donde pueda replantearse el caso?

Luego de varios meses disminuyó a tres la necesidad de antipsicóticos y la cantidad de los mismos: toma 20 mg de Haloperidol (antes 30 mg) y no siempre, Valcote 750 mg de 1500 mg que tomaba y Nozinan 25 mg (antes 50 mg).

Las dinamizaciones, pensando en el parágrafo 215, las he ido disminuyendo hasta mil centesimal.

El esquema de este último año se ha delineado a partir de parámetros corregidos con respecto a lo que expresado en el Congreso anterior (2008).

 

1.- Fundamental, es tener establecido el representante del núcleo familiar responsable de avisar las variaciones que surgen y de administrar el remedio. Con respecto a esta paciente es la hermana quien desempeña muy bien esta función.

Cuando el remedio está actuando hay veces que por diez días no hay más de un llamado para decir que todo está bien.

 

2.- El esquema es establecer un remedio de base, administrado en plus y tener los otros dos que cubren síntomas agudos en papeles.

A esta paciente, en particular, los primeros dieciocho meses se le administraron los remedios con el esquema anterior (sólo en papeles en dosis únicas y según la necesidad) pero disminuyendo la dinamización en cada entrevista. Los últimos doce meses se pasa a un remedio de base en Plus y dos en papeles como referí anteriormente. Todos en dinamización 1000 centesimal.

Primero se dio Staphisagria de base porque eran mas frecuentes los brotes por indignación y con bastantes llamados que ameritaban Hyosciamus o Lachesis.

Luego en un período de muchos celos y agresión fue Hyosciamus el de base y los otros dos como soportes de los accesos agudos. Últimamente, se fue observando que hubo mas predominancia de Lachesis como remedio de base.

Con Lachesis en Plus surgen menos llamados por urgencias pero sin lograr independizarse de los otros dos remedios en las “pousses agudas.

Como he observado que Lachesis es el que más tiempo soporta toda la estructura podría afirmar que su enfermedad comenzó a los cinco años como insania por celos, respondiendo a la pregunta que nos formulamos en la primera entrevista.

Igualmente, es de destacar que aun por los celos, las manifestaciones diferentes indican qué remedio hay que dar en el momento agudo; cuando me llaman y me dicen que aparentemente le dio celos el hecho de que su hermana y su cuñado salieran de paseo y entonces empieza a refunfuñar, empujar levemente a las personas presentes sin pedir permiso de paso o desplazar brusca y ruidosamente cosas de la casa, la mejora un papel de Hyosciamus en no más de treinta minutos.

Si el hecho fue el mismo (la salida) pero para ir a buscar un análisis o efectuar una consulta médica de ellos, motiva que empiece a hablar permanentemente sin parar. Aumentando la dosis de Lachesis de tres o cuatro veces por día a cinco o seis remite el cuadro en seis u ocho horas.

En otro terreno sintomático, si el desencadenante de una reagudización de síntomas fue que un potencial alumno nuevo faltó a la primera cita o si en un negocio de la cuadra la trataron despectivamente, sólo con Staphisagria mejora en el cuadro de agresiones verbales o acusaciones que formula.

 

3.- Cuando el funcionamiento desde el punto de vista medicamentoso está firme, insistir en la interacción con otras disciplinas psicoterapéuticas.

No es fácil, puesto que en general los pacientes son traídos luego de tratamientos psiquiátricos que no dieron muchos resultados salvo haber suprimido en gran escala los delirios.

A los familiares les parece que si están ahora con mucha menos medicación alopática o como algunos me han dicho: creo en la homeopatía porque está bien sin tomar remedios (claro, los homeopáticos no son remedios) y piensan que toda terapéutica es la misma que la psiquiátrica, hay que direccionarlos a profesionales que puedan, como decía Lacan, escuchar el delirio como única forma de armar un enchapado simbólico.

La otra excusa es “bueno, pero él o ella no quiere ir”.

El diagnostico está definido desde el inicio: al consultorio psicológico, el neurótico va solo, al psicótico lo llevan.

Esto es solo un hito más en el lento, laborioso y avaro en resultados positivos tratamiento de un psicótico.

En general, los familiares del paciente están más aliviados por los efectos que lo que observamos desde nuestra perspectiva.

 

 

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