Dr. Jorge A. Traverso


La Homeopatía cura enfermos

Resumen
Se plantea , desde la perspectiva del primer parágrafo del Organón y su agregado,la inconveniencia de querer asimilar la teoría homeopática a parámetros que utiliza la alopatía para sustentar sus teorías,así como la necesariedad de mantener un lenguaje que hace a la doctrina homeopática sin pretender modernizarlo incorporando términos que están inscriptos en el andamieje teórico de otras disciplinas.


La Homeopatía cura enfermos

Es lamentable el tener que volver permanentemente sobre un tema tan remanido como el de la pregunta: ¿A dónde apunta la homeopatía? ¿Cuáles son sus fundamentos y sobre todo sus diferencias con la medicina oficial? (por lo menos en este país).

Es una verdadera pérdida de tiempo, puesto que si los homeópatas leen bien tan sólo el primer parágrafo del Organón y su agregado, y luego de esto hubieran seguido adelante en la lectura, no mostrarían una actitud que a veces parece trasuntar que quedaron detenidos en ese parágrafo, y embargados en una tenaz lucha intelectual, tratando de congeniar, sumar, comparar y usar los mismos parámetros de la medicina oficial, para calmar la ansiedad de conciencia que parece provocar el colocarse en una posición diferente.

Antes de seguir adelante, transcribo el agregado que coloca Hahnemann a su primer parágrafo:
Par. 1 : La elevada y única misión del médico es la de restablecer la salud de los enfer-
mos (a) , que es lo que se denomina curar.
" (a) Su misión no es, como lo han creído tantos médicos que han desperdiciado su tiempo y sus esfuerzos ambiciosamente por alcanzar celebridad, la de construir o forjar pretendidos sistemas, combinando huecas especulaciones o teorías e hipótesis concernientes a la naturaleza de la íntima esencia del proceso vital, y al modo en que las enfermedades se originan en el invisible interior del organismo; tampoco es su misión la de intentar dar innumerables explicaciones sobre los fenómenos mórbidos y sobre la causa próxima de las enfermedades, que siempre les ha permanecido oculta, enredados en un cúmulo de palabras ininteligibles y en una manera abstracta y pomposa de expresarse, que pueden sonar muy sabias al ignorante deslumbrado por ellas, mientras que la humanidad enferma suspira en vano por ayuda. Tenemos bastante de esas fantasías científicas, a las que se denomina Medicina Teórica y para las que se han instituído cátedras especiales, y es tiempo ya de que aquellos que se dicen médicos cesen por fin de engañar a la humanidad sufriente con palabras sin significado, y comiencen, en cambio, a actuar, a socorrer (ayudar) y curar."

Cualquiera sea el descubrimiento o nuevo nombre de una afección alopática, no modificará las posibilidades del homeópata de curar siguiendo la ley o principio de similitud, a pacientes cuya historia clínica, a través de la totalidad sintomática (biopatografía inclusive), permita cumplimentar el citado principio.


Rescato el comentario que hizo el Profesor Vijnovsky a este primer parágrafo, en que respondiendo a las críticas que se le hacen a la Homeopatía de no lograr los cambios y avances que logra la alopatía con nuevos métodos terapéuticos, dice que es simplemente porque la homeopatía nació evolucionada.

La sociedad parece enferma de modernismo. Si algo está publicado, y además se dice "científico", es moderno y debe ser distinto a lo dicho un año atrás. (Ya lo decía Kent en nuestro tema, sobre la medicina oficial).

Y aún en otros campos se da el mismo efecto. Sabido es que Freud desarrolló su teoría del Inconciente desde 1895 hasta 1938 (más de cuarenta años de obra).
Entre lo que nos legó, figuran los llamados cinco grandes historiales clínicos.
Pues bien, hay psicoanalistas hoy, en Buenos Aires, que dicen que hay que presentar nuevos casos, (casualmente los de ellos), y si es posible con ¡¡¡estadística!!!, en una forma moderna y actual, porque los citados primeramente, son viejos, fuera de moda, y están cansados de repetirlos (¿habrán aprehendido algo de ellos?).


Parecen no haberse dado cuenta que otro gran teórico del psicoanálisis, Jacques Lacan, cuyo único objetivo en sus casi treinta años de obra (1954 a 1981), fue propiciar el retorno a Freud, por los desvíos que los americanos impulsaron con la teoría del Yo (minúscula parte de la teoría freudiana), se dedicó en distintos Seminarios, que duraban un año cada uno, a desarrollar y estudiar cada uno de esos historiales, y a relanzar los universales que se planteaban en ellos.

Esto viene a cuento de lo que se escucha en el ambiente homeopático sobre, (por ej.): la necesidad de estadísticas (!), (¿dónde queda la individualidad?), y los estudios de todo tipo, como para poder presentar los trabajos en un ámbito como la Academia deMedicina; no se dan cuenta que aún con todo ello, si hay una patología curada, los alópatas dirán que fue espontánea o por sugestión.
A qué insistir con experimentar para demostrar la cura, ( ¿a quién?), con métodos como doble ciego, administrando el medicamento para un determinado mal, etc., tratando de parecernos a la investigación alopática, cuando la única experimentación normativizada debería ser la patogenesia.

Además, la insistencia en "modernizar" nuestro lenguaje; hablar de energía vital o de miasmas es un horror, y transformarlo en inmunidad e idiosincrasia una necesidad aliviadora.
A este tema de modernizar el lenguaje homeopático, muchos lo han propiciado. El maestro Grosso, en un trabajo sobre La Terminología Homeopática, lo plantea en estos términos:
Acepta que en Materia Médica no puede haber cambios, puesto que se registran sensaciones que "no tienen mas remedio que ser expresadas tal como han sido emitidas", agregando que si no se hiciera así, la imaginación de cada autor, (1), iría deformando las palabras y tendríamos sustitución de sensaciones y dolores, que falsearían la Materia Médica.
Pero considera que en la teoría de la homeopatía, sí tendría que haber cambios en el lenguaje.
Puedo aceptarlo cuando propicia buscar lo que en ciencias físicas, médicas y biológicas se sabe hoy, (que tienen todo un código interno propio a cada ciencia).
Pero me parece aventurado tomar en cuenta su propuesta, por ejemplo, de sustituir la expresión "Fuerza vital" por la de "Libido" freudiana, en tanto y en cuanto él mismo se apresura a aclarar que esa energía nerviosa es algo muchísimo más amplio y general que la libido genital. (2)
Si aún hoy, en el discurso de algunos psicólogos y psicoanalistas, percibimos la creencia de que la libido se refiere a lo genital, (a pesar que en teoría dicen que no es así), a qué introducir en la teoría homeopática términos que no le son propios de su desarrollo.

Cuando la insistencia en acercarse a la otra línea es mayor, se escucha: "Primero, somos médicos"... ¿decimos algo con ello? No.
Primero somos médicos, y punto. Luego nos dividimos, sólamente por como nos posicionamos frente a un ser vivo, en alópatas, homeópatas, acupuntores, naturistas, iridólogos, etc..
Desde la posición de homeópatas, sólo tendremos los síntomas que nos ofrece el paciente, como el instrumento gracias al cual llegaremos, si somos avezados y desprovistos de prejuicios, a un diagnóstico... de remedio.
Luego pensaremos según el caso, agudo o crónico, y estadío del mismo, qué es lo posible de curar.

Por fijar casi un esquema que muestra "in vivo" esta postura, me remito a un editorial publicado en esta misma Revista, (Nº 343, de 1985), escrito por el entonces Director de la misma, Dr. B. Vijnovsky, texto del que me permito recomendar calurosamente su lectura completa.
El editorial citado se titula "El SIDA y la Homeopatía".
Se puntualiza al comienzo que es la aparición de una nueva enfermedad, y se plantea la necesidad de su tratamiento.
Se habla de los grupos de enfermos, portadores sanos y personas sanas a las que hay que preservar, así como de los grupos más proclives a contraer la enfermedad.

Comienza entonces el escrito con la gran pregunta: ¿Qué puede ofrecer la homeopatía en estos casos?

1º- Atenernos a los síntomas.
Recordar que en nuestra disciplina no podemos medicar para la enfermedad, y recordar también qué es una enfermedad infecciosa aguda o subaguda.
2º- Pensar en el genio de la enfermedad según los apartados 5 y 6 del parágrafo 73.
En la llamada (a), Hahnemann dice que el médico homeópata, sin los prejuicios de la medicina oficial, las trata sin necesidad, para curarlas, de sustentarse en la etiqueta mórbida, y trata estas enfermedades individualmente, según sus características peculiares.
3º- Habla de las situaciones favorecedoras de aparición, (guerra, hambre, inundaciones), que 175 años después mantienen una pavorosa actualidad, y en el apartado 6 del par. 73, Hahnemann se refiere a enfermedades epidémicas febriles agudas por agentes infecciosos específicos (miasmas agudos).

El autor del editorial considera que el Sida tiene características de ambos tipos de enfermedades agudas; del apartado 5 por sus causas y del 6 por sus síntomas, que reaparecen siempre bajo la misma forma, aunque aquí hemos visto la primera aparición de esta nueva enfermedad.
Los síntomas que repertorizó nuestro recordado maestro, fueron:
Cansancio continuo- Febrículas prolongadas- Sudores nocturnos- Adelgazamiento- Diarreas- Adenopatías- Aftas bucales- Y como de leucopenia no hay cita, repertoriza la inmunodeficiencia como: "las heridas tardan en curarse", como equivalente.

Aún con rubros tan amplios, resultaron los siguientes remedios:
Ars.Album : 8-21
Sulphur : 8-20
Nitr.Acid. : 8-19
Phosph. : 8-18
Carb.veget : 8-18
Lycop. : 8-17
Calc.carb. : 8-16
Muriatic.ac. : 8-14

Al autor le llama la atención la presencia de Muriatic. Acidum, único no policresto de este pequeño grupo de remedios.

Advierte al comienzo de la repertorización, que habrá que agregar para cada individuo, los síntomas mentales y generales que puedan identificar el "simillimum", y creo que muestra magistralmente que aunque aparezcan nuevas enfermedades, los homeópatas no estamos desprovistos de armas terapéuticas, si tomamos sólo los síntomas y la individualidad del enfermo.

Como ejemplo de lo que puede pasar en la medicina oficial, comento que de este editorial le llevé una copia a uno de los infectólogos "estrella" de la Argentina, aprovechando que lo conocía desde hace unos veinte años en el hospital Fernández.
La mueca de repulsión que mostró al ver que era algo de homeopatía, se transformó en horror al ver que era algo de 1985. Claro, en el Sida de la medicina oficial, algo de hace nada más que dos meses atrás es obsoleto sin más.

Volvamos entonces al Título. Los homeópatas deben tener por norte, que la homeopatía "sólamente" cura enfermos, con nombre, apellido y una historia por detrás si es del paciente, o de los padres del mismo si es un niño, y más cuando es evidente un Trastorno por ...

Cualquier deseo de curar enfermedades etiquetadas merece el más profundo de los fracasos desde la homeopatía, sólamente por renunciar a la doctrina que está delineada desde el primer parágrafo del Organón.

BIBLIOGRAFÍA

1.Traverso,J.A.:El homeópata frente a pacientes en tratamiento "psi".
"Homeopatía". Vol. 57. Nª 4. 1992.
2.Traverso,J.A.:La toma del caso y el imaginario del homeópata.
"Homeopatía". Vol. 60. Nª 2. 1995.
3.Grosso,A.J. :Páginas de Medicina Homeopática
Homenaje de la AMHA. Tall. Gráf. Baiocco. 1951.
4.Vijnovsky,B.:"Traducción y comentarios del Organón de Hahnemann"
Tall.Gráf. Zlotopioro. 1983.
5.Freus,S. : Obras Completas.
Amorrortu Editores.
6.Lacan,J. : Escritos I y II.
Siglo Veintiuno Editores.


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